TDQ-PERUVIAN PRODUCT/

TDQ-Producto Peruano 

The violence that struck Peru between 1980 and 1995 marked forever millions of Peruvians. As the bloodbath stretched by more and more areas of the country, journalists, social scientists and artists began to investigate the causes of the phenomenon, in the modus operandi of violent groups and their ideology, in the way how it affected entire populations and isolated individuals. That was how it began the arduous task of processing this social drama, taken with intensity as the rebel groups jeopardized our future as a nation and in the following years after the defeat of themselves. The report by the Commission for Truth and Reconciliation was the highlight of this effort. Such report must have been the bell to Peruvian society as a whole began a profound reflection on the phenomenon of political violence towards genuine national reconciliation and create memory that we do not wallow in a similar conflict. Powerful interests of different sign, however, they are pointing to discredit the Truth and Reconciliation Commission and cover with a blanket of silence what happened in the last two decades of the last century. Hence the importance that charge looks like the artist Rudolph Castro, who, even though he was a child when car bombs shook Lima and thousands of Peruvians lost their lives in armed clashes, violence has become the focus of his work. And it is no coincidence it through the objects that make up the universe of a boy -toys, lunch boxes, dolls- that pushes the viewer to peer into the hell that lived Peru.

 

Luis Nieto Degregori

 

 

What are the lunch boxes? They are kind of small suitcases where children bring food to school. What characteristics do they have? In general, they are colorful and are printed with heroes of those cartoons with which children identify intensely. Are symbolic objects? Arguably lunchboxes remember a lost past, maternal food, fantasies that formed us in our childhood. So what has artist Rudoplh Castro done today in Peru with them? He has changed the heroes and introduced them otherwise. Let´s observe carefully: the Thunrdercats do not appear, nor the Transformers or Droopy but the unsung heroes of political violence, that is, those people that survived the brutal violence of terrorism or military. Moreover, if you open these lunchboxes there are another type of food: the harrowing testimonies produced by many of these people before the TRC; the voices that today many politicians prefer not to listen. Rudolph Castro has thus produced a symbol that shakes us and challenges us radically. Our heroes have changed; food should be our memory.

 

Víctor Vich

 

​________________

 

La violencia que azotó el Perú entre 1980 y 1995 marcó para siempre a millones de peruanos. A medida que el baño de sangre se extendía por más y más territorios del país, periodistas, científicos sociales y artistas empezaron a indagar en las causas del fenómeno, en el modus operandi de los grupos violentistas y su ideología, en la forma como afectaba a poblaciones enteras y a individuos aislados. Fue así como empezó la ardua tarea de procesar ese drama social, asumida con intensidad mientras los grupos alzados ponían en riesgo nuestro futuro como nación y en los años inmediatos posteriores a la derrota de los mismos. El Informe elaborado por la Comisión de la Verdad y la Reconciliación fue el punto culminante de este esfuerzo. Tal Informe debió ser la campanada para que la sociedad peruana en su conjunto empezara una reflexión profunda sobre el fenómeno de la violencia política con miras a una verdadera reconciliación nacional y a crear memoria para que no volvamos a sumirnos en un conflicto semejante. Poderosos intereses de diverso signo, sin embargo, están apuntando a desacreditar a la Comisión de la Verdad y Reconciliación y a cubrir con un manto de silencio lo ocurrido en las dos últimas décadas del siglo pasado. De allí la importancia que cobran miradas como la del artista Rudolph Castro, quien, aunque era un niño cuando los coches bomba remecían Lima y miles de peruanos perdían la vida en enfrentamientos armados, ha hecho de la violencia el tema central de su trabajo. Y no es casual que sea a través de los objetos que conforman el universo de un niño –juguetes, loncheras, muñecos– que empuja al espectador a asomarse al infierno que vivió el Perú.

 

Luis Nieto Degregori

 

 

¿Que son las loncheras? Son una especie de maletines pequeños donde los niños llevan comida al colegio. ¿Qué característica tienen? Por lo general, son de colores y llevan impresos a los héroes de aquellos dibujos animados con los que los niños se identifican intensamente. ¿Son objetos simbólicos? Podría decirse que las loncheras recuerdan un pasado perdido, el alimento materno, las fantasías que nos constituyeron en nuestra infancia. Entonces, ¿Qué ha hecho hoy en el Perú el artista Rudoplh Castro con ellas? Les ha cambiado a los héroes y les ha introducido otra cosa. Observémolas con detenimiento: ya no aparecen los Thunrdercats, ni los Transformers ni Droopy sino los héroes anónimos de la violencia política, vale decir, aquellas que personas sobrevivieron a la brutal violencia del terrorismo o de la Fuerzas Armadas. Más aún: si uno abre esta loncheras se encuentra otro tipo de alimento: los desgarradores testimonios producidos por muchas de estas personas ante la CVR; las voces que hoy muchos políticos prefieren no escuchar. Rudolph Castro ha producido así un símbolo que nos estremece y que nos interpela con radicalidad. Nuestros héroes han cambiado; nuestro alimento debe ser la memoria.

 

Víctor Vich