...ATTENTION!!! / ...FIRMES!!!

“I saw her and I went to Lima immidiately, but they never let me talk to her. When the  rescue ocurred and reported that the terrorists had died, I went to claim her body, but they never gave me the body. I showed them photos, documents to prove she was my daughter, but they did not give me her body“, reported Eligia Rodriguez.

 

Rodriguez said that her daughter was kidnaped by “Los Negros“  in early 1996 when she was washing her clothes on the riverside of the Perene river. According to  the audio recordings registered dayly with the microphones that were introduced in the Japanese residence by the agents of the National Direction against Terrorism (Dincote), Luz Villoslada cried every night and told Cerpa Cartolini that she wanted to see her mother and siblings . An anti-terrorist agent, who was a part of the Crisis Comittee Team that the police established to face this delicated situation, told El Comercio that “the Gringa” told an ex hostage that she wanted to betray Cerpa Cartolini and scape along with the 72 hostages. The hostage encouraged her to leave together , but the young girl nervously said “I can not do it“. If I did something like this my whole family would be killed by the MRTA“

 

(“La Gringa” was 17 years old)

EL COMERCIO, MARCH 30th, 2001

 

 

The childhood is a strange country. It´s not a country that you stop living there by your own decision: you are always expelled from there, finally. But everything at the right time.

Rudolph Castro has chosen to return to his country and travel. Or maybe the country has chosen him and allowed him to return, by terms. Sometimes he also focus on rummaging his memories clearly to glimpse how it is when you are a child and think it´s eternal.

 

Childhood does not know about death but suspects all about it. On the contrary, it´s exposed to life and its avatars, and usually knows very well about the shout, the fear, the blow and the crying. But its continuous entering and leaving from the game and fantasy level is so disturbing for it that ignores and leaves behind punishments and threats and throws and jumps amused to the diziness, frenzy and paroxysm.

Rudolph Castro treats childhood seriously and approaches it as if it was a natural state of things that one day it breaks and goes away, naturally, and leaves traces, when no wounds. He does not know yet if he still has any scratches or tears, but he knows he has a space of bruised experience.

 

A story that he did not know because he did not hear from anyone, even though, he knows from heards because he is capable to remember that somehing he sensed was introduced impecable to decide how and what he played. Therefore, he reviews a personal story to define an imaginary shared by its generation and performs a survey of successive icons fields that are the different kind of toys he consumed as a child.

Adults, meanwhile they consumed images of death, breathed frightened and lost sleep in another country. One that was at war.

 

Jorge Villacorta /April 2012

 

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“Yo la vi e inmediatamente me fui a Lima, pero nunca me dejaron hablar con ella. Cuando ocurrió el rescate y se informó que todos los emerretistas habían muerto, fui a reclamar su cadáver, pero nunca me lo entregaron. Mostré fotos, documentos, para demostrar que era mi hija, pero no me entregaron su cuerpo”, relató Eligia Rodríguez.

Rodríguez señaló que su hija fue secuestrada por “Los Negros” a inicios de 1996 cuando se encontraba lavando su ropa en las orillas del río Perené. Según las grabaciones de audio que los agentes de la Dirección Nacional contra el Terrorismo (Dincote) registraban diariamente a través de los micrófonos que lograron introducir en el interior de la residencia japonesa, Luz Villoslada lloraba todas las noches y le decía a Cerpa Cartolini que quería ir a ver a su madre y a sus hermanos. Un agente antiterrorista, que formó parte del equipo del Comité de Crisis que la policía constituyó para enfrentar la delicada situación, dijo a El Comercio que “La Gringa” le contó a un ex rehén que quería traicionar a Cerpa Cartolini y escapar junto con todos los 72 secuestrados.

El rehén la animó a salir juntos, a lo que la joven le dijo nerviosa que “no puedo hacerlo. Si hiciera algo así toda mi familia sería asesinada por el MRTA”

 

(“La Gringa” tenia 17 años)

DIARIO EL COMERCIO, MARZO 30, 2001

 

La niñez es un país extraño. No se trata de un país que uno deja de habitar por libre decisión: uno siempre es expulsado de él, finalmente. Pero todo a su debido tiempo. Rudolph Castro ha elegido volver al país y recorrerlo. O tal vez el país lo ha elegido a él y le ha permitido retornar, por partes. A veces también se dedica claramente a hurgar en sus recuerdos para atisbar cómo es cuando uno es pequeño y piensa que es eterno. La niñez no sabe de la muerte pero lo sospecha todo acerca  ella. Por el contrario, está expuesta a la vida y sus avatares, y demasiado a menudo conoce demasiado bien del grito, del miedo, del golpe y del llanto. Pero ocurre que su continuo entrar y salir del plano del juego y de la fantasía es tan inquietante para ella que desoye y deja atrás castigos y amenazas y se arroja divertida al vértigo, al frenesí y al paroxismo. Rudolph Castro toma la niñez seriamente y actúa aproximándose a ella como si fuera un estado natural de cosas que un buen día se rompe y se va, naturalmente, y deja rastros, cuando no heridas. No sabe aun si a él le quedan rasguños o desgarros, pero sabe que tiene un espacio de experiencia magullado. Una historia que no conoció porque no la oyó de nadie, pero que, sin embargo, sabe de oídas porque es capaz de recordar que algo presentido se introducía imperceptiblemente para decidir con qué y a qué jugaba. Así pasa revista a una historia personal en pos de definir un imaginario compartido por su generación, y realiza un reconocimiento de campos sucesivos de íconos que son los distintos tipos de juguetes que fueron su consumo de niño. Los adultos, mientras, consumían imágenes de muerte, respiraban asustados y perdían el sueño en otro país. Uno que estaba en guerra. 

 

Jorge Villacorta / Abril 2012

Artista Visual Peruano, Dibujo, Pintura, Videoarte